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Conociendo a mi cuñada (Filial)
Autor: Anonimo | Publicado: 2007-02-09 | Puntaje: 9.5 | Votos: 4 (Votar)

Me encontraba en la oficina cuando recibí por la tarde una llamada telefónica de mi esposa diciéndome que en la noche llegaría su hermana y que deberíamos irla a recibir al aeropuerto, a lo que...

Me encontraba en la oficina cuando recibí por la tarde una llamada telefónica de mi esposa diciéndome que en la noche llegaría su hermana y que deberíamos irla a recibir al aeropuerto, a lo que respondí que en ese momento yo no podía pues tenía programada una junta con el personal de dirección de la empresa y era imposible suspenderla. Parte verdad, parte mentira pues no es de mucho agrado para cualquiera el tener que conducir 42 kilómetros de ida y 42 de regreso sólo para ir a esperar a la hermana de tu esposa. Mas si no sabes como estará, digo en cuanto a su físico. Cerca de las seis de la tarde se suspendió la reunión por lo que quede libre de compromisos y con el tiempo suficiente para desplazarme al aeropuerto y recoger a mi cuñada. Mi esposa llamó pasadas las seis diciéndome que ella no podría ir al aeropuerto tampoco, por lo que la cuñada se tendría que movilizar en taxi hasta la ciudad. Inmediatamente me preguntó si yo tendría siempre la reunión, a lo que le respondí que en ese mismo instante me estaban comunicando que se había suspendido, diciéndome que por favor fuera a traer a su hermana accediendo de inmediato. Llegué al aeropuerto pasadas las siete de la noche y debí esperar cerca de una hora para ver aparecer entre mucha gente una mujer de 1.77 metros de estatura, pelo muy negro y largo, unos senos acordes a su figura, una cintura muy pronunciada, unas nalgas muy redondas y duras y unas piernas largas y muy bien contorneadas. Se acerco y me dijo que esperaba a su familia, preguntándome si yo esperaba a alguien a lo que le contesté que sí pero que lo mas seguro es que no fuera ella. Me preguntó mi nombre a lo que le respondí que Ricardo, sonriéndose de inmediato y diciéndome que ella era la hermana menor de Marisol y su nombre es Maricela. Era la primera vez que nos veíamos, mas sin embargo ya la estaba deseando. Luego de la presentación nos saludamos de besos y abrazos. Comenzamos a caminar al estacionamiento y platicamos del viaje, de la familia, del clima y cosas sin importancia, mientras en mi cabeza pensaba en como hacer para cogerme a semejante mujer, que es mi cuñada. Estábamos en amena plática cuando comenzó a preguntarme sobre la vida sexual en el matrimonio, pues ella nunca hubiese esperado que Marisol se casaría dada la experiencia de relaciones prematrimoniales que desarrolló, de las cuales ahora me doy cuenta. Le contesté que era una vida bastante rutinaria, dos o tres posiciones distintas, rara vez el sexo oral, nada de sexo anal, nada de juguetes y nada que pensar de infidelidades (intercambios). Conclusión clara, aburrimiento. Bueno, me dijo, veo que respetas mucho a mi hermana... Sí, contesté, por que hasta ahora no he encontrado con quién irrespetarla. Ojalá la encuentres pronto, me susurró Ya la encontré, le dije Tomando el teléfono móvil llamé a Marisol para decirle que el vuelo llegaría bastante atrasado, por lo que regresaría muy tarde. Me dijo que no importaba, que estaba muy agradecida que me sacrificara esperando a su hermana y se despidió dándome un beso, el cual yo correspondí. Inmediatamente salimos rumbo a la ciudad, trazando un mapa mental intentando ubicar un Motel para esperar mas cómodos la llegada del avión. Mi cuñada únicamente se reía y empezó a masajearme la cabeza, bajando hasta los hombros y luego tratando de meter su mano dentro de la camisa para tocar mi piel. Me excitó mucho, sintiendo que mi palo se salía del pantalón, lo cual disfrutaba. Se arrecostó sobre mis hombros y comenzó a pasar su boca y su lengua sobre mi oreja a lo que le dije que se calmara un poco pues me iba a hacer acabar. De pronto la luz... un motel en el cual podríamos dar rienda suelta a los sentimientos que en ese instante teníamos. Entramos y le pedí que me dejara observarla un momento, ella contestó haciéndome un baile erótico y desnudándose. Hmmm que sabrosura. Se arrodillo, me desabrochó el pantalón, sacó mi verga y empezó a darme una mamada como en muchos años no la había tenido. Era capaz de meterse mis 19 centímetros completos a la boca y sacarla y al llegar a la punta succionar con una fuerza que me hacía mirar estrellas, mientras con la lengua me tocaba mis testículos. Yo le tomé de lacabeza, pero al observar que no necesitaba ayuda le comencé a tocar sus tetas por sobre su blusa, las cuales estaban grandes, duras y coronadas con unos pezones muy puntiagudos y sabrosos. Se los comencé a apretar, pidiéndome que se lo hiciera mas fuerte a lo cual no me hice de rogar. Vaya cuñada me encontré. Luego comenzó a quitarme la camisa y el pantalón, pidiéndole yo que no continuara mamándome pues me iba hacer acabar, y hasta allí llegaría nuestro momento de sexo, pues tenía ya mucho tiempo de no echar dos polvos en fila. Más sin embargo, Maricela continuo diciéndome que quería mi leche, que se la quería tomar, saborear,...hmm, en eso estábamos cuando exploté en su garganta y ella comenzó a saborear mi leche. Luego de haberla tenido en la boca por un momento y tragado después, comenzó a limpiarme la verga, a chuparla y pasarle su lengua, lo que hizo que se me pusiera tiesa de nuevo, lo que yo no podía ni creer. Yo me senté en un sofá, no muy cómodo por cierto pero no me importaba, mientras Maricela comenzó a sentarse sobre mí. Primero se pasaba mi verga sobre su raja y luego se la metió toda de una sola vez y comenzó a gemir, a hablar, hmmm que sabroso, a gritar que le diera duro, que se la metiera toda, que necesitaba mi verga adentro, hmmm que rico. Se movía en forma frenética e inició una serie de movimientos un tanto descontrolados diciéndome a gritos que se venía, por lo que apuré el mete saca y sentí lo que todos deseamos, esa fuente de jugos manando y llenando mi verga, eso si que fue muy sabroso. Yo continué enestado de combate con mi verga muy dura, levantándose Maricela de una sola vez y tirándose al piso hacia donde me llamó diciéndome que en muchos días no había logrado acabar de la forma en que lo había echo en ese momento, pues siempre trató de reprimirse para no dar a entender a sus amantes que le habían dado placer. Esto me llenó de sentimientos encontrados, predominando el del enojo por lo que le di una bofetada para que no me cuente aventuras que ha tenido con otros hombres, a lo que ella respondió que estaba bien que no lo volvería hacer. Yo le pegué de nuevo diciéndole que lo haría sólo cuando yo le dijera y que en ese momento yo estaba con la verga muy dura y necesitaba seguir cogiendo. Ella se puso en cuatro patas pidiéndome que la cogiera desde atrás. Empecé de nuevo a meterle la verga en la posición que estábamos, dándole unas nalgadas fuertes y sonoras. Noté que a Maricela le gustó que la maltratara, pues empezó a pedirme más y más tanto de verga como de nalgadas. En eso sentí que estaba teniendo su enésimo orgasmo y le dije que de premio por haberla hecho venirse nuevamente le tendría que dar por el culito, a lo que me respondió que ya lo estaba esperando y ya necesitaba mi verga dentro de su ano. Le comencé a gritar que era una gran puta y a golpearla, lo que hizo que se viniera nuevamente. Sin prepararle nada le puse mi verga en la entrada del culo y ella de un solo empujo para atrás, entrándole la cabeza y empezó a gemir nuevamente. Yo de mi parte le empujé un poco más y entraron plenamente mis 19 centímetros de verga, que a ese momento considero que ya eran unos 20 o 21 centímetros. Que rico, lo que tanto había deseado en mucho tiempo ahora lo estaba teniendo y con que belleza de mujer. Deseaba una mujer que pudiera hacer todo lo que le pidiera y esta lo estaba haciendo y gozando. Estaba dándole duro por el culo cuando sonó mi teléfono móvil. Así seguí, contestándole a mi esposa que su querida hermanita estaba por venir(se) y que en unos momentos saldríamos para la casa. Esto me excitó sobremanera haciéndome acabar de inmediato, a lo que Maricela respondió viniéndose también. Nos quedamos abrazados un momento, ella dándome la espalda, y luego nos fundimos en un largo y apasionado beso, el cual era nuestro primer beso. Que rico ahora que lo recuerdo. Nos bañamos y en ese mismo lugar comenzó a darme una nueva mamada. Yo de mi parte ya no aguantaba tanto sexo, pero me esforzaba por estar a la par de mi querida cuñadita. Nos subimos al automóvil y partimos para la casa y en el trayecto continuó mamándome rico. Llegamos a la casa y mi esposa saludó muy efusivamente a su hermanita, mientras yo me fui directo a la recámara pues ya era muy tarde y debía ir a trabajar por la mañana, además que me dolía la verga de tanto mete y saca. En la noche mi esposa Marisol se comporto de manera un tanto extraña, como cuando éramos novios. Me pidió sexo, me mamo la verga al ver que no reaccionaba y así estuvo en un chupe y chupe largo y tendido, cosa que ya no hacíamos. Con la verga enhiesta empezamos a coger y ella a gemir muy fuerte, de tal forma que la escuchara su hermana en el otro cuarto, y para mi sorpresa me pidió muy fuerte que le diera por el culo. No lo podía creer. En eso estabamos cuando muy fuerte empezó a llamar a su hermana Maricela, que era necesario que observara como estabamos cogiendo y que si no le daría envidia tener una verga así a su disposición. Apareció inmediatamente por la puerta, pero venia acompañada de una pequeña cámara de vídeo y de un enorme consolador. Sin mediar palabra alguna se introdujo entre nosotros dos para filmar mejor y en esa cercanía estaba cuando empezó a mamarnos tanto mi verga como el culo y la raja de Marisol. Es muy sabroso escuchar los gemidos de mi mujer y mi cuñada al mismo tiempo, y saber que se están entreteniendo con mi verga. De pronto Maricela me hizo que sacara la verga del culo de Marisol para mamármela mejor, además de introducir en el orificio anal de su hermana el inmenso consolador que había llevado. Se puso en cuatro patas y se dio vuelta pidiéndome que también quería que le diera por el culo para demostrarle a su hermana que también ella podía disfrutar de la misma verga y en el mismo momento que ella. Se la metí fuerte y de una sola vez, lo cual no me costo nada, mientras se fundían en un inmenso beso entre hermanas y se tocaron fuerte los pezones. Vaya carajo, yo cogiéndome a mi cuñada y mi mujer en un acto lesbico con su hermana como nunca lo había siquiera imaginado. Eso si es muy sabroso. Así terminamos y nos quedamos los pocos minutos del amanecer que faltaban juntos los tres en nuestra cama. La noticia de la mañana fue que mi esposa me comunicó que Maricela se quedaría unos días con nosotros, a lo que yo le dije que estaba muy bien siempre y cuando ella lo quisiera. Esa mañana llevé a los niños al colegio y después me fui al trabajo, pero en mi cabeza daban vueltas ideas de cómo hacer para seguir cogiendo con la cuñada y mi esposa en nuestra casa con los chicos allí. Lo que sigue se los contaré en otro relato, si me queda tiempo entre trabajo, esposa, hijos y cuñada que atender. Si les digo, desde entonces me ha dolido menos la verga y seguimos cogiendo como locos.

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