Tiempo despúes de lo ocurrido en el estacionamiento de la universidad, pasó el tiempo y la verdad es que nos daba pena conversar, el solo pensar en que habíamos hecho el amor de pie en la oscuridad de un estacionamiento mientras el marido de ella terminaba de dar clases la verdad es que moralmente dejaba mucho que decir, así por lo menos pensamos y lo comentamos cuando hablábamos por las líneas internas de la oficina, pero nunca dijimos que nos arrepentíamos.
Pasada la goma moral empesamos a conversar de nuevo ya de manera personal siempre un ratito despúes de la hora de salida ya que el marido salía de su trabajo un poco despúes que nosotros y pasaba a recogerla, como estábamos en un tercer piso desde la ventana de mi oficina se podía ver cuando llegaba y se estacionaba, sacaba un cigarrillo y se ponía a fumar hasta que ella bajara a su encuentro, así es que ella se metía en mi oficina a conversar y yo de reojo miraba por la ventana a ver si ya había llegado el señor. Pero uno de esos días, ella llegó diferente a la oficina, su cabello negro brillaba lo traía muy arreglado, además tenía puesto un vestido negro corto, con unos encajes blancos se le veía muy bien, fuera que sus piernas son tan bonitas que al dejarlas ver tenía prendida toda la oficina, se le veía contenta.
Luego de decirle que estaba muy bonita, le pregunté que si había algún evento especial, pues se había vestido como para algo más formal que para la oficina, me contestó que sí, ese día se graduaba su marido de la universidad, y luego de la ceremonia irían acenar y a bailar, a mi me resultó como un chorro de agua fria.
Todo el resto del día me mantuve distante, ella me llamó varias veces y mi conversación fue cortante, al punto que me dijo que no me fuera que la esperara despúes de la hora de salida para conversar, claro tengo que aclarar que estas conversaciones no las teníamos todos los días, así es que la esperé, pasada la hora unos minutos fue a mi oficina.
Me preguntó que me pasaba y luega de largo silencio decidí decirle que me sentía celoso, ella sonrió y contestó que eso no podía ser pues ya habíamos hablado al respecto, lo pasado tenía mucho tiempo y podíamos ser amigos sin lastimarnos, en ese momento la miré fijamente y como impulsado por una fuerza extraña me levanté, sin pensar, me incliné hacia ella y le dije que si así era que me rechazara el beso que le iba a dar ella me dijo que por favor no lo hiciera, trató de levantarse se lo impedí y la sujeté por el cabello y la besé, ella no se resistió, al contrario su lengua buscó la mía, luego la besé por el cuello y detrás de las orejas, le fui desabotonando el vestido y sin quitarle el sujetador le saqué sus senos, redondos con los pezones herguidos, rozados, me pegué a ellos a chupárselos con pasión y deleite, ella me bajó el cierre y me sacó el pene para ponerlo en sus senos, luego se lo metió en su boca, qué delicia, despúes de tanto tiempo verla nuevamente con mi pene en su boca pero ahora había luz podía contemplar cada movimiento, como lo sacaba para lamerlo y luego chuparlo como un caramelo, se veía tan linda y tan gustosa por su tarea, fue entonces que decidí ponerle seguro a la puerta de mi oficina, la levanté, seguí besándola y sobándole sus nalgas grandes encima del vestido.
Luego me agaché le levanté el vestido, tenía unas medias negras de encajes que se sujetan a presión en los muslos, vaya que se le veían sexy, era la primera vez que las veía puestas, y un panty hilo dental negro diminuto, o por lo menos así se veía ante tanta carne bien firme, así parada y yó inclinado con el hilo dental por las rodillas le dí lengua de tal forma que se tuvo que agarrar de la punta del escritorio para no caerse, sus fluidos y mi saliva estaban mezclados y la hacían ver como recien cogida y chorreando leche pero nó eso todavía no había ocurrido, luego me levanté y la hice arrodillar para que me lo chupara nuevamente pero ahora era yó el que se lo metía en la boca como quería, le pedía que la abriera y así se la metía y sacaba como si me la cogiera por ese orificio, se la restregaba llena de baba con cierta rabia como si me estuviera vengando de algo, le ordenaba que se metiera mis huevos en su boca, ella alcanzaba a mirarme con cierto asombro pero no discutía, seguía cumpliendo mis caprichos, la tomé por las axilas y la levanté la acosté sobre mi escritorio, le bajé el hilo dental hasta los tobillos y me coloqué cada uno de ellos en mis hombros y así me la cogí, ella empesó a gemir de gusto y me pedía más, me dijo con la pinga dentro que nunca iba ha dejar pasar tanto tiempo, y le preguntaba tanto tiempo sin qué? y me decía sin tu pinga mi amor, eso me ponía como un potro salvaje, le daba más fuerte y profundo, me encanta recordar como sus pupilas se ponían blancas del gusto, pero en ese momento casí al mismo tiempo nos vinimos.
El correspondiente besito, unos mimos y luego ella recordó que su marido estaba por llegar,como para limpiarse se había tenido que quitar el hilo dental, gracias que en mi oficina tenía suficiente papel higiénico para por lo menos llegar al baño para un mejor aseo, se agachó para mirar por la ventana tratando de no ser vista desde los estacionamientos. En ese momento me dejó ver su hermoso culo y su entrepiernas despeinada por el reciente ajetreo, inmediatamente se me paró y no resistí sacarlo para pararme detrás y hundirlo en su entrepierna, ella se mantuvo en esa posición solo le escuché una especie de quejido y luego me decía si mi amor dame más coño, con sus manos se sujetaba de la ventana que había quedado entreabierta.
Con mi pinga adentro y ella gozando en esa posición ví como llegaba el marido se estacionaba, se bajó y sacó su cigarrillo de siempre, le dije a ella mira quien llegó, alzó su cabeza y miró dándose cuenta que era su marido le pregunté que si quería que se la sacara y me dijo que nó, pero yo ledije que si se la iba a sacar pero que se la meteria por el culo, guardó silencio, solo voltéo un poco su cabeza para mirar lo que estaba haciendo, ya se lo había sacado y embarraba la cabeza de mi pene con los jugos que habían en la vagina para pasárselos por su orificio anal, al momento se lo empujé, que delicia, veía como su cabello negro se movia junto con el ritmo de mis envestidas en su culo, ella lo paraba todo lo que podia para ser penetrada mejor, en eso se agachó y quedó solo sostenida de una mano en la ventana, con la otra suavemente pasaba la yema de sus dedos por mis huevos colgantes, fue entonces que ambos levantamos la mirada, se que fue una coincidencia porque así lo confirmé al preguntárselo despúes, y mientras tenía enganchada por el culo a la esposa de aquel hombre que esperaba pacientemente en los estacionamientos que no pude resistir más y comencé agritar que me venía junto con una serie de vulgaridades que no recuerdo, pero lo que sí recuerdo es que ella también gritó que se venía,pues se estaba tocando el clítoris, junto con mis huevos.
Fue espectacular, quedamos tendidos en el piso, ella se paró a limpiarse la leche que le corría ya por entre el muslo izquierdo, luego salió al baño y de ahí solo la ví cuando bajó a encontrarse con su marido.
Como lo ocurrido había sido viernes no supe de ella hasta el lunes, claro que todo el fin de semana me la pasé a punta de pajas recordando este episodio. Luego del mediodía pudimos conversar y me dijo que me quedara nuevamente despúes de la hora de oficina, así lo hice.
Cuando empezamos a conversar lo hicimos sobretodo menos sobre aquello, hasta que llegó el momento, me dijo tengo que confesarte que cuando vi por la ventana a mi esposo y pude sentir que él me podía ver como me tenía conectada por el culo otro hombre me sentí sucia, pero caliente, arrecha, vulgar, quería sentirme así, me gustó, afloró algo que nunca pensó que tenía dentro, no quiso hablar de sus relaciones sexuales con su esposo pero me dijo he descubierto que soy adicta a que me hagas este tipo de cosas pues siempre he tenido una vida sexual monótona y simple, todo esto terminó en que un día la sometí y me la cogía por el culo en el cuarto de la fotocopiadora cuando nos sorprendió un seguridad, yo tuve que arreglar el asunto sobornando al muchacho, pero para ella fue suficiente riesgo así es que renunció.
Para mí ese fue el final de mis ganas de quedarme en esa oficina así es que luego de dos meses renuncié, ahora nos vemos en otras circunstancias, pero ella sigue siendo adicta a mi pinga. |