Soy profesor universitario y nunca me ha gustado tener ningún tipo de relación con las estudiantes. Un verano se me informó que debía dar clases a un grupo que era responsabilidad de otro profesor, la razón es que esté se enfermó.
El primer día de clases todo parecía normal, peron no fue así porque vi a la chica más linda que habia en toda la universidad, por lo menos así me pareció. Blanca, cabello hermoso, castaño de mediana estatura, grandes senos, unas caderas que la hacían ver como una guitarra, algo característico de mi país, Panamá, con un culo parado, grande, demasiado provocativo, envuelto en los jeans parece mentira que puedan entrar en ellos.
Transcurrió el cautrimestre sin ninguna novedad que no fuera la de poder apreciar la belleza y excelente figura de esta estudiante a la que fácil le doblaba la edad. Ya cuando dejó de ser mi estudiante noté que con regularidad venía a mí a formularme consultas, hasta que un día dejé de sentirme menos y la invité a cenar.
Cenamos, conversamos, me contó que no tenía novio, que vivía con sus padres y que su origen era humilde, por mi parte le conté que era casado y que no tenía hijos, lo demás, bueno conversación de siempre la primera vez. Nos vimos un par de veces hasta que en una salida nos besamos, acariciamos, exitamos y terminamos haciendo el amor en un hotel, casi hasta las 5:00 a.m., vaya cuerpo, no había visto nunca a mis 40 años un culo tan bien hecho, como le gustaba que la pusiera en cuatro, pero no quizo mamar, ni que la mamara, menos aún sexo anal, eso sí se volvió loca con las poses y salidas como tomar el hielo de la bebida y pasárselo por la espalda, en fin fue una noche en que me olvidé que era casado.
Al llegar a mi casa fue un problema las explicaciones que le dí a mi mujer pero a poco que me importó si me creyó. Así salimos varias veces hasta que la empecé a notar extraña desde que un primo del interior se mudó a su casa. Efectivamente al tiempo me dijo que no nos podíamos ver más porque nuestra relación era sin sentido, yo no tuve otra salida que aceptar su decisión y de ese día no la volví a ver hasta que como al año y ocho meses me encontré con una amiga y compañera de ella que me contó que se había casado con el primo y que tenían una hija de un poco más de un año, ya ella se había graduado y trabajaba como profesional en un ministerio.
Unos meses despúes recibí la llamada de Yvana (así se llama ) invitándome a almorzar, a lo cual acepté, quería verla. LLegó el día y a la hora acordada nos encontramos. Estaba más gordita pero se veía más buena. Luego de las preguntas de rigor y las contestaciones, me confesó que estando conmigo había empezdo a tener relaciones con su primo, pues esté la sedujo a la fuerza y siempre la tenía amenazada, los padres decidieron que lo mejor es que se casaran, pero ella era una profesional, él era conductor de bus y siempre tenían peleas porque él desde niña había querido tener relaciones sexuales con ella, porque era la más linda de las jóvenes de su familia, también me contó que se dió cuenta que no era virgen y ella le había contado de mi, desde ese día él la celaba conmigo y siempre en sus discusiones salía a relucir mi nombre.
Nos despedimos, pero aproveché para besarla en la boca, ella respondió sin quejarse, solo se puso a mi disposición, suave, se relajó, incluso pude haber hecho más pero me detuve, ella quedó con ganas, yo también pero traté de no demostrarlo.
Me llamaba a diario para que nosviéramos pero siempre le salía con una excusa, pero le dejaba claro que le devolvería llamada. Así fue un martes de febrero la llamé a su oficina y le dije que nos veríamos pero que quería que fuera en su casa, cuando su marido no estuviera, me dijo que lo hiba a preparar. En menos de una semana me llamó y me dijo que fuera a su casa a las diez de la mañana un día lunes.
Así me presenté, habíamos acordado que entrara por la puerta de atrás, cuando entré le pregunté por su hija me dijo que estaba en la guardería, me brindó una cerveza, ella estaba muy nerviosa, así que luego de un sorbo me levanté, fui a su cocina donde ella estaba de espaldas, tenía puesta una falda amplia, color lila con unas flores estampadas y una blusa de un color morado, material muy delicado, me acerqué, la sujeté por las caderas y empecé a rocharmela para que sintiera mi verga parada en su culazo, solo sentí que me tomó mi mano izquierda y se la llevó a su seno izquierdo, lo que me permitió desabotonarla, vaya senos, blancos, con el pezón eréctil, grande, rosado, bajé mi mano derecha a su vagina, levanté su falda, aparté el panty y le introduje dos dedos en su cavidad húmeda, así estuvimos un rato, hasta que le dí vuelta, la recosté contra la pared de la lavandería y me metí debajo de su falda a mamarla como quise, se dejó, nada dijo, la hice venir un par de veces, luego me paré y fue a ella la que hice arrodillarse, me saqué la verga y aún cuando estaba bien babosa por lo caliente que estaba, sabiendo que a ella no le gustaba mamar, la puse a que me limpiara con su lengua la cabeza, la llevé por los cabellos hasta mis huevos y se los metí ambos en su boca, la levanté y así parada se lo metí, la empujaba contra la pared, ella se agarró de mi cuello y se meneaba bien rico al compás de mi cojida, fue espectacular verla así, gozando, con sus labios húmedos de mi leche, sacando su lengua del gusto de sentir mi dura y gruesa verga penetrándola, pero no quería venirme, ya sabía que su marido llegaba a las 12:30 p.m. a almorzar, pero no tenía prisa, era como desquitarme por haberla perdido por culpa de un hijo de puta, no me importaba estar casado, ella era mía, la mejor mujer que nunca había conocido, mi ex-estudiante, la tenía en mis brasos nuevamente por lo que quería extender el placer, entonces la llevé hasta la pieza matrimonial, me la iba aculiar en la cama donde se acostaba con su marido, sin quitarle la falda, pero sin el panty, la hice ponerse en cuatro para mí, contemplé ese hermoso culo, jugué un rato, le pasaba mi verga húmeda por sus nalgas blancas con tonos de rosado, fue cuando se lo introduje por la vagina, la penetré con ganas como si me estuviera vengando había algo de sádico en ese gusto que provocaba el ruido de sus gemidos y mis bolas estreyándose en su anatomía, luego de gozar en esa forma, le saque la verga, era hora de cogérmela por ese culo de reina. Sin mayor lubricante que sus propios jugos, se lo metí duro, gritó, apretó, como que no quiso pero no se lo saqué, por un momento quedamos sin movernos, hasta que ella medijo que me la cogiera así, qué rico culo lo gocé como 10 minutos, metiéndo mi verga de manera profunda, pero meneadito, la puse a que me sobara los huevos que quedaban colgando, pero ya no pude más la llené de leche en su orificio, como ahora sí teníamos el tiempo encima, nos aseamos como pudimos, nos vestimos, nosveíamos felices de haber terminado nuestra fechoria, nos despedimos con un beso profundo de lengua, le acaricié el culo, me dijo que le dolía mucho, pero que ahora ese sería mi santuario, cuando lo quisiese.
Salí por donde entré, cuando me montaba en mi carro ví llegar a su marido en el bus que conducía, esperé hasta que se bajó, lo miré y me sonreí, él no me conocía pero desde ese día el culo de su mujer sería mío cuando me diera la gana, y créanme que lo sigo disfrutando en la misma cama donde lo hace con su marido. |