Estaba preparando un viaje para Caracas y salí a comprar unos pasajes. En casa estaba solamente la muchacha de servicios limpiando la casa. Ya tenía diez minutos que habia salido cuando me di cuenta que habia dejado mi tarjeta en casa, así que no me quedó más que regresar.
Se me presentó la inquietud de entrar cuidadosamente para ver en que ocupaba el tiempo la muchacha, así que abrí la puerta con cuidado y entré a la casa. No la vi en ninguna parte, así que fui a buscarla por los cuartos. Busqué en el cuarto de mi cuarto. Me asomé con cuidado y sorpresa, allí estaba. Acostada de espalda con un dedito se acariciaba el culito y gemia. Seguí observando en silencio y ella seguía acariciando su culito. Tenías un hilo dental que le permitía hacerlo con tranquilidad. De repente empezó a meterse el dedo indice y gimió más fuerte. En ese momento me comencé a poner erecto. La chica seguía despreocupada, cada vez su dedito iba más adentro y más y más. Ya estaba yo duro viendo la escena, así que me bajé el sierre del pantalón y me saqué mi verga. Comencé a acariciarme el glande y estaba muy caliente.
No pude resistir más y entré. Que susto!. Ella gritó y trató de pararse de la cama rapidamente. Me vio la verga afuera y durisima y se quedó tranquila. Le pregunté que si podía compartir con ella. Dudó un poco y me dijo que si. Que yo le gustaba mucho y por eso estaba allí masturbandose. Me acerque. Se tapó un poco. Le pregunté que por qué le gustaba hacerlo por el ano. Y sorpresa para mi: era virgen.
Me dijo que quería seguir siendo virgen hasta que se casara, así que aprendió a disfrutar por el culo.
Me acerqué más. Le dije: chupamela. Me dijo que no. Que le daba vergüenza. Le dije que era para lubricarla para que no le fuera a doler mucho. Me dijo que estaba bien. Yo estaba que explotaba. Abrió su boquita y sacó su lengua primero y me lamió el glande. Que rico me sentí. No sabía que más. Le empuje la verga contra los labios y ella no quería abrir la boca. Me tropecé con sus dientes. Le pedí que abriera un poquito, y abrió. Primero el glande en su boca. Sus ojos me miraban. Ella estaba muy caliente. Sus manos no paraban de acariciarse los muslos y las nalgas. Un poquito más adentro. No podía moverme mucho para no terminar.
Me dijo esto estuvo muy bueno señor. Ya se le secó la verga otra vez. Dejame chupartela para que me la metas.
Ella misma ahora me acostó en la cama, boca arriba y empezó a mamar. Muy rico, muy rico. Cada vez más y más. Aprendió rapido. Más y mas. La agarré por las orejas y se laa empujé más adentro y la dejé allí un rato y le dije. Está listo ahora ponte que te cojo te cojo tu culito. Se volteó y lo puso frente a mi cara. La chica estaba toda humeda. Que mujer tan rica. Le besé las nalgas. Le acarició su culo.Rico ese culo. Cerradito. Rosadito. Abierto todo para mi. Ella gime nuevamente y me dice metelo, metelo, lo quiero adentro. La agarré las nalgas, las abrí y apunte la cabeza en su culo. La chica se movia hacia atrás, buscando que se la metiera. Metelo, metelo, metelo. Empuje con cuidado y ella grito. Solo la cabeza primero. Gritó, todo señor, todo, metelo más adentro. Ella se movia como loca hacia los lados, hacia atrás, buscando que se lo metiera todo. Empujé hasta adentro. Gritó nuevamente. Volteó su cara y sonrie. Asi, señor, así me gusta. Todo adentro. Se movia y se movia. Empecé a seguir sus movimientos y cada vez más adentro, más adentro. Con una mano se agarraba una nalga y se abría mas, como quien lo quiere tener más adentro. Me volví muy rapido, más rapido, más rapido. Ella gime y grita. Yo gimo y acabo y sigo moviendome para que ella pueda terminar. Grita y termina. Yo sigo aprovechando lo ultimo de mi erección y le sigo dando por su culito.
Fue una experiencia maravillosa que comenzó ese día y que hemos seguido experimentando. |